Finalmente.
Me he aplicado y he hecho la tarea en mi otro blog por lo que finalmente tengo tiempo de agregar contenido en este y de iniciar sin más dilaciones el trabajo de disfrutar lo que tenía abandonado.
Empiezo a compartir con ustedes las lecturas que he disfrutado remitiendo su atención a un libro que conseguí hace “una eternidad” rebuscando curiosidades entre los mesones de los libreros que poblaban (me imagino y espero que aún sigan ahí) el pasillo de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela.
Yo estudiaba Economía y esa era mi ruta de salida diaria hacia mi casa, pasando por la Parroquia Universitaria. El pasillo siempre atestado de gente, conversaciones y vida tenía además el atractivo de los libros expuestos con mayor o menor orden por unos libreros que, junto con los textos técnicos y de estudio dejaban colar más de una sorpresa.
La “Antología del Cuento Búlgaro”, prologado por el Profesor Alexis Márquez Rodríguez y salido de los talleres de la Imprenta Universitaria de la UCV en 1978, es para mi, amante de los cuentos y los relatos breves, una verdadera joya.
Y es que, como bien dice Elka Konstantinova (imprescindible guía a pesar de las implicaciones políticas apologéticas del socialismo que pretende hacer al final de su escrito), antes de “permitirnos” entrar de lleno en ellos, “El arte narrativo Búlgaro encuentra su brillante realización en los cuentos y leyendas populares de tan profunda sabiduría y vigoroso valor cromático… Ellos nos ofrecen la prueba más elocuente de la rica imaginación del pueblo, de su fuerza vital, resistencia, basamentos morales, de su sutil sentido del humor, de su lozano y sagaz pensamiento, de su constante e invariable optimismo.”… no creo poder agregar nada más a la lista…
También es preciso mencionar que, aún siendo ambos pueblos eslavos, el cuento búlgaro se diferencia notablemente del ruso, en especial en los de carácter popular o tradicional, pues en este ámbito el cuento ruso tiende a la melancolía, y parece siempre signado por la tragedia y la tristeza mientras que el cuento búlgaro deja siempre un resplandor de esperanza o de “felicidad posible” aún en sus más tristes historias.
De esta antología, que les invito a buscar con paciencia pues bien vale la pena, quiero destacar algunos cuentos que, para mi, son los mejores entre los 30 que la componen:
“Un rinconcito para el alma” de Guergui Stamatov; nos cuenta sobre la humana necesidad de privacía e individualidad, de la necesidad de confianza y del precio de no poder otorgarla.
“La misericordia de Marte” de Liudmil Stoyanov; el dramático relato de una ejecución.
“Un instante de Libertad” de Ivailo Petrov; sobre la esperanza engañada.
“Noches de lobos” de Emil Manov; una noche lóbrega y fría desde los ojos de un lobo.
Espero que lo encuentren y lo disfruten tanto como yo.
Saludos.
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